El segundo crucero más grande del mundo en Cartagena

Liberty of the Seas en Cartagena. Foto de Cokul en flickr
El pasado domingo 30 de octubre atracó en Cartagena (Murcia) el segundo crucero más grande del mundo, que actualmente navega por el Mar Mediterráneo. Este coloso del mar trajo unos 5.000 visitantes a la ciudad, la cual puso su mejor “sonrisa” para acogerlos. Comercios minoristas abiertos, bares y cafeterías llenas, colas en los museos, guías turísticos haciéndose entender en varios idiomas y, para mi sorpresa, el moderno y recién terminado Auditorio y Palacio de Congresos estuvo abierto todo el día al público pudiendo visitar camerinos, escenarios, etc.
Mucho se habla acerca del interés / desinterés de los comercios de la ciudad para adaptar sus horarios a la llegada de turistas y militares de otros países (visita de flota de la OTAN de vez en cuando), pero al realidad es que ese fin de semana (de jueves a lunes) hubo, al menos, un crucero amarrado en los muelles del puerto de Cartagena, por lo que la afluencia de visitantes fue masiva.
Decidí pasar el domingo con mi familia por allí para ver el ambiente y subimos la calle mayor para comprobar si los comercios estaban abiertos. Museos, bares, restaurantes y comercios minoristas estaban abiertos con mayor o menor éxito de clientes. Durante el paseo me encontré con el Presidente de la Cámara de Comercio de Cartagena y, al preguntarle sobre los horarios de apertura, me dijo que se había creado una plataforma de “comercios amigos de los cruceros” que habían decidido adaptarse a los horarios de los mismos y por eso estaban abiertos. Por el contrario, franquicias y cadenas de tiendas (p.e. Zara) estaban cerradas.
Esta larga introducción es simplemente para rescatar el conocido debate sobre la libertad de horarios comerciales. No es mi intención exponer las ventajas y desventajas de libertad o restricción de horarios, pero sí voy a dejar mi opinión: creo necesaria la libertad de horarios, si no total, al menos bastante amplia, como ocurre en otros países del mundo, con ayudas (no subvenciones) para la adaptación / reconversión del comercio tradicional al nuevo escenario. Quizás el cambio pueda ser traumático, pero se mejorará en el servicio al cliente, habrá mayor especialización en la oferta y se aportará más valor al cliente. Por cierto, libertad de horarios no significa que haya que abrir 24h / 7d.
Os dejo unas reflexiones:
- ¿Es positiva la libertad de horarios?
- ¿Es más adecuado que los horarios estén regulados y limitados pero favorecer iniciativas como la de Cartagena?
- ¿Realmente los consumidores necesitan horarios tan amplios o simplemente hay que adaptar los horarios a los hábitos de consumo de la mayoría?




Interesante post. También estuve en Cartagena ese día y la ciudad estaba espectacular. En cuanto a la libertad de horarios, creo que no se debe permitir porque los pequeños comerciantes se verían desfavorecidos frente a las grandes superficies
Gracias por tu comentario, Antonio.